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Diez alimentos que nunca debes meter en el frigorífico aunque estemos en verano

01/07/2019 Barea


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Refrigerar alimentos mejora la conservación de estos, prolonga su vida útil. Esa es la base de la función del frigorífico, pero ¿sabías que hay elementos que no deben ser refrigerados? Alimentos que conservados en frío pierden sus propiedades más rápidamente. Algunos cambian su sabor, su forma, o reducen su durabilidad.

El refrigerador nos hace la vida más fácil, sobre todo ahora en verano… Además nos ahorra tiempo y dinero y nos garantiza que comemos en buen estado. Pero cuidado, no siempre es así.

Entre los alimentos que necesitan frío para mantenerse frescos y evitar que se echen a perder destacan la carne y el pescado, que incluso con refrigeración se conservan solo entre uno y tres días; la mayoría de las verduras crudas también prolongan su vida si están refrigeradas, en general hasta los siete días; la comida cocinada y los postres caseros también deben refrigerarse para extender su vida útil; o la leche, una vez abierta, para evitar el desarrollo de bacterias dañinas.

En la siguiente lista destacamos aquellos alimentos comunes que no conviene refrigerar, incluso en verano, y que quizá si metes en el frigorífico sin tener toda la información. Para evitar errores pon atención:

1. Tomates
Los tomates dentro del frigorífico pierden su sabor y textura original. Esto sucede porque en frío bajan sus niveles de ácidos y azúcares y se suspende su maduración. Lo ideal es conservarlos en un lugar seco fuera del frigorífico.

2. Pan
La mejor manera de conservar el pan es guardarlo en un lugar cerrado y fuera del frigorífico. La tradicional panera -con cierre- se está perdiendo pero no debemos olvidar su función. El pan en el refrigerador se secará rápidamente. Sí puede resultar aconsejable introducir nuestro bocadillo, de pan de molde, durante un rato, para darle ese típico frescor del sandwich.

3. Huevos
¿Y qué hacer con los huevos? Estamos ante otro caso curioso, ya que en los supermercados siempre los hallamos fuera de frigoríficos y en casa solemos meterlos en la nevera. El hecho es que los huevos no necesitan frío para conservarse. Si los dejamos fuera, a temperatura ambiente, se mantendrá el sabor y la textura de los huevos. Al conservarlos en frío no es así, esa pérdida se compensa con el aumento de su vida útil y con una mayor garantía ante una posible infección bacteriana y ante posibles cambios de temperatura en el exterior.

4. Chocolate
Algo parecido suele hacerse con el chocolate. Pero en este caso el enfriamiento tiene consecuencias más notables, porque el sabor se pierde de manera drástica. Solo cuando la temperatura ambiente sea muy elevada deberemos hacer el sacrificio de meterlo en nevera, como mal menor a que se nos derrita.

5. Queso
En el caso del queso conviene atender al tipo de queso que tenemos entre manos. No es lo mismo un queso blando, que siempre requiere frío para conservarse, que un queso curado. Nuevamente, para garantizar el sabor del producto evitaremos ponerlo a bajas temperaturas. Lo ideal será guardar el queso en un lugar seco, lejos de espacios húmedos. Con el yogur ocurre algo similar en cuanto a su durabilidad en frío, es decir, se reduce, pero a diferencia de otros productos de esta lista, meterlo en la nevera mejora su sabor.

6. Zanahorias, pepinos, berenjenas
Estamos ante alimentos a los que el frío les afecta acelerando su proceso de maduración y, por tanto, reduciendo su vida útil. Esto se debe a la cantidad de agua que contienen estos vegetales. Mantener estos productos lejos del frigorífico, en lugares secos, mejorará ostensiblemente su
duración.

7. Plátanos
Otro habitual de nuestra cesta de la compra que solemos llevar al frigorífico de manera equivocada es el plátano. Las temperaturas bajas pueden alterar el proceso de maduración de esta fruta. Lo ideal es adquirirla antes de que hayan madurado plenamente para que completen este proceso en un lugar seco y ventilado de nuestra cocina.

8. Aguacate y otras frutas tropicales
Como con el plátano, el momento idóneo para comprar aguacates es justo antes de su plena maduración. Una vez completado este proceso al aire libre, conservar en frío el aguacate no altera a sus propiedades pero sí a su sabor y, sobre todo, reduce drásticamente su vida útil. Similar es el caso de otras frutas tropicales como la piña, el mango, el coco o el maracuyá. Proceden de climas cálidos, por lo que son aptas para conservarse fuera de la nevera.

9. Manzanas, peras, melones y sandías
Manzanas, peras, melones o sandías son frutas que ganan sabor estando en el frutero fuera de la nevera. Como en otros ejemplos vistos, el refrigerador acelera el proceso de maduración y se lleva propiedades como el olor o la textura, además del sabor. Especialmente delicada es la piel de las peras. En el caso del melón y la sandía será pertinente conservarla en frío una vez abiertas, por ello es recomendable comprarlas en piezas. La fruta fresca en verano es un placer pero el mejor placer está en su auténtico sabor.

10. Zumo de naranja
El delicioso sabor del zumo de naranja es otra víctima de las bajas temperaturas. Es verano y hace calor pero si quieres que el jugo de este cítrico no se arruine no lo metas en el frigorífico. La mejor fórmula está en tomar nuestro zumo recién exprimido, con naranjas fuera de la nevera, y acompañarlo de unos cubitos de hielo.

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