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¿El bacalao es salado por naturaleza?

15/06/2015 admin


La historia de BAREA GRUPO ha estado siempre muy unida al bacalao. Tanto es así que se ha convertido en una auténtica seña de identidad, tal y como se refleja en nuestro propio logotipo. Sin embargo, a lo largo de toda nuestra trayectoria ha habido una pregunta que se ha repetido en más de una ocasión. ¿El bacalao es salado por naturaleza? ¿De dónde viene el bacalao en salazón?

Pues bien, hoy esperamos resolver las posibles dudas que haya al respecto. En primer lugar es necesario poner de manifiesto que el bacalao es un pescado capturado en las frías aguas del Atlántico Norte y que se trata de un alimento muy apreciado en todo el mundo por su alto valor nutricional. Precisamente ese elevado poder alimenticio fue lo que provocó que hace cientos de años surgiese lo que actualmente se conoce como bacalao en salazón.

Todo comenzó con la necesidad de exportar este producto a diferentes puntos de la geografía mundial. Todos los países querían contar con los beneficios del bacalao, sin embargo, como cualquier otro pescado, el problema surgía con su conservación. Fue entonces cuando apareció la técnica del salazón para poder transportarlo y comercializarlo en cualquier lugar mediante dicha forma de conservación.

Esto quiere decir que el bacalao no es salado por naturaleza. Su característico sabor lo adquiere a partir de un proceso cuyo resultado no es otro que el bacalao en salazón. El procedimiento consiste en cubrir la base del recipiente con abundante sal en forma de cristales o utilizando salmueras (soluciones concentradas de sal). A continuación se coloca encima el pescado extendido y se cubre con una nueva capa de sal. El proceso se repite varias veces consiguiendo así el mantenimiento del producto en perfectas condiciones durante varios meses.

Proceso de desalado

No obstante, para consumir el bacalao en casa es necesario desalarlo. Para ello, lo primero que hay que hacer es sumergir el bacalao en salazón en agua y dejarlo ahí durante 24 horas (1º agua). Una vez pasado ese tiempo se cambia el agua y se deja en remojo otro día completo (2º agua). Para terminar se procede a cambiar de nuevo el agua y se esperan las últimas 12 horas (3º agua). ¡Listo para cocinar!