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Cómo cuidar y limpiar correctamente una placa vitrocerámica

14/03/2022 Barea


placa vitrocerámica

La vitrocerámica supuso una auténtica revolución desde su invención a mediados del siglo XX. Un innovador sistema de cocción, compuesto por una superficie de vidrio situada entre una fuente de calor (eléctrica, por gas o inducción) y el recipiente con en el que se calienta la comida, que trajo consigo numerosas ventajas. 

Para empezar, permite cocinar los alimentos de forma eficaz, precisa y rápida. Aporta más seguridad que los tradicionales hornillos y resulta ser mucho más eficiente al permitir un mayor ahorro de energía.

Su uso se ha extendido ampliamente y hoy en día es raro encontrar un hogar que no cuente con este electrodoméstico. Aún estando diseñadas para que tengan una vida útil bastante larga y apenas reportan averías, hay que prestar atención cuando las utilicemos, limpiándose con frecuencia y con especial cuidado. Por ello, desde Barea Grupo te ofrecemos una serie de consejos para que puedas limpiar y mantener tu placa siempre en perfectas condiciones. ¡Vamos con ello!

1) Asegúrate que esté apagada antes de limpiarla

Hay quien asegura que la limpieza de una vitrocerámica ha de realizarse justo después de haberse utilizado para cocinar, cuando aún se encuentra caliente. Mucho cuidado con esta afirmación, porque es tan solo una leyenda urbana. El calor residual no hace que los restos se eliminen con mayor facilidad, pero sí es capaz de producir quemaduras.

2) Jamás utilices estropajos para limpiar

Que nunca se te ocurra emplear esponjas con partes ásperas o estropajos metálicos para limpiar una vitrocerámica. De lo contrario solo conseguirás que se arañe. Para retirar manchas superficiales utiliza mejor papel de cocina absorbente o una bayeta humedecida con agua y un poco de jabón.

3) La rasqueta, un imprescindible en tu cocina

Un utensilio que no puede faltar en tu cocina si tienes vitrocerámica es la rasqueta. Esta pequeña espátula permite eliminar los residuos más difíciles, aquellos que han quedado solidificados, con poco esfuerzo. Eso sí, cuidado con la presión que apliques cuando la uses o podrías rayar la superficie.

4) Pon atención a los productos químicos que apliques

No todos los limpiadores o quitamanchas son aptos para vitrocerámicas. Algunos contienen químicos abrasivos que son capaces de deteriorar la superficie cerámica. Revisa el etiquetado para evitar este problema y emplea solo productos de limpieza específicos o recomendados por el fabricante.

5) Sácale brillo con vinagre y agua

¿Quieres que tu vitrocerámica luzca brillante como el día que la compraste? Disuelve en agua un poco de vinagre y extiende el líquido sobre la placa con ayuda de un trapo o bayeta. Cuando se seque, podrás comprobar que queda totalmente limpia y reluciente.

6) Usa recipientes adecuados para cocinar

Comprueba que las cazuelas, ollas y sartenes que utilices para elaborar tus platos tengan el fondo liso y el diámetro adecuado para ajustarse a cada zona de la placa. Colócalas siempre con cuidado para que no se aparezcan grietas.

7) Hielo y limón, grandes aliados contra las manchas

Si algún residuo incrustado se resiste a salir, con este sencillo truco casero las eliminarás totalmente. Desliza, durante un minuto, un cubito de hielo sobre la mancha. Luego, exprime un limón y deja reposar un par de minutos más. La acidez del zumo hará que se reblandezca.

8) Repara arañazos con pasta de dientes

Aún siendo muy cuidadoso con la limpieza, y habiendo seguido todos estos consejos al pie de la letra, has reparado en encontrar algunos pequeños arañazos en la vitrocerámica. Corregir estos desperfectos es posible si aplicas sobre la parte afectada un poco de dentífrico.