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Seguridad alimentaria y “batch cooking”: cómo conservar los alimentos cocinados

25/11/2019 Barea


Es domingo por la tarde y estamos en la cocina preparando un plato tras otro. Seguro que esta escena os resulta familiar por haberla protagonizado en más de una ocasión. Pues esto que os describimos y el “batch cooking” del que todo el mundo habla son lo mismo. Se trata de pasar una tarde cocinando para no tener que hacerlo durante el resto de la semana y sin tener que renunciar a una alimentación equilibrada y sana por falta de tiempo.

Además de seguir una dieta saludable, otro de los beneficios del “batch cooking” es el ahorro en la cesta de la compra. Casi siempre compramos comida en exceso al no saber qué es lo que vamos a cocinar durante la semana. Sin embargo, gracias a este sistema, podemos adquirir solo los ingredientes del menú planificado. Además, y como resultado de esta organización, el nivel de desperdicios también se reduce considerablemente.

Pero la clave no solo es cocinar. Pasar horas y horas delante de los fogones no es productivo si se desconoce cómo conservar correctamente todo lo que se ha preparado previamente. De hecho, son muchos los expertos en alimentación que aseguran que los mayores problemas de seguridad alimentaria se dan en los hogares. Hay quienes piensan que la comida cocinada es eterna y no caduca. Y esta es una gran equivocación. Todos los alimentos, incluso los congelados, tienen una degeneración microbiana.

Aprovecha al máximo tu “batch cooking”

Desde Grupo Barea os dejamos algunos consejos y trucos para que saquéis el máximo partido a vuestro “batch cooking”. Aquí los tenéis:

Refrigeración rápida y tupper de cristal. Debemos enfriar la comida preparada tan rápido como sea posible (ya que entre 10 y 65ºC es cuando hay más proliferación microbiana) y guardar en nevera en recipientes poco profundos con cierre hermético, preferiblemente de cristal. No dejar nunca la comida a temperatura ambiente hasta que se enfríe para meterla en el frigorífico.

Cuatro días de duración. Este es el plazo que se puede conservar en buen estado una comida debidamente refrigerada. El cálculo se realiza teniendo en cuenta cuándo se ha cocinado, siempre que los alimentos frescos con los que se ha elaborado estuvieran en buen estado y que la temperatura y el tiempo de cocinado hayan sido los correctos. No sería el caso por ejemplo de las carnes o pescados poco hechos.

Separación de alimentos. Se aconseja guardar los diferentes alimentos preparados con separaciones, lo que abre las puertas además a comer más variado ya que se pueden hacer numerosas combinaciones.

Cocinar comidas que se puedan congelar. Es el caso de las sopas, guisos, platos de arroz, hamburguesas caseras… Los únicos alimentos que no soportan este proceso de conservación son los huevos, la pasta, las patatas guisadas o cocidas, el queso, las verduras que se pueden comer en crudo o las salsas emulsionadas. Si decidimos congelar debemos tener en cuenta que cuanto más hidratado esté el alimento, en mejores condiciones estará una vez descongelado, menos seco.

Bolsas de silicona reutilizables. Para congelar comida se pueden emplear bolsas de plástico o una versión más ecológica: las bolsas de silicona reutilizables. Y nunca debemos descongelar encima de la encimera, siempre se debe hacer sobre rejilla y en un recipiente cerrado.

Uso de máquinas al vacío para la conservación. Este método permite prolongar el tiempo de conservación de los alimentos en la nevera, optimiza la congelación y aportan un gusto y aroma muy especiales a los alimentos.

Si tras la lectura de estos consejos todavía no tienes claro tu menú de la semana, en los cash and carry de Grupo Barea encontrarás todos los ingredientes que puedas necesitar. Y si lo que te falla es la imaginación para combinarlos, no lo dudes y descubre nuestro recetario que está repleto de platos saludables y sabrosos.